martes, 17 de marzo de 2009

La vida sigue igual...

Uff el tiempo que hace que no escribo, que no me desahogo, que no cuento al mundo cómo me va la vida... Cambios, muchos cambios; o al menos cambios lo suficientemente relevantes para sacarme de la rutina y hacerme sonreir.


  • Una beca: a Holanda, Utrecht concretamente. Desde septiembre hasta junio del año siguiente. Espero que sea motivo para cambiar de aires, renovarme, crecer como persona y madurar un poco más. Ya es fijo, casi tengo los billetes... Será bonito retransmitir desde allí.

  • Una matrícula de Honor: que queda genial en el expediente, ahorra a mis padres una asignatura el año que viene y me anima a seguir "hincando codos".

  • Una posible boda: la de mis tíos favoritos. Parece que se deciden, aunque no me acaban de dar la alegría... Temen decepcionar a parte de la familia a la que no les apetece invitar. Y digo yo, si su boda es suya, ¿por qué no hacer lo que quieran y ser felices?

Ha sido mi tía, la de la posible boda, la que me ha recomendado un libro: "Cuenta conmigo" de Jorge Bucay. Increíble lo que anima. Parece que cuente la historia de mi vida. Me está sirviendo para replantearme muchos aspectos del día a día; porque a pesar de lo que se piense, las personas pueden cambiar y evolucionar.


"Demián, deja de buscar la quinta pata al gato. Tienes todo para ser feliz y sigues empeñándote en ir más allá. Disfruta de tu vida, vívela intensamente y deja de obsesionarte por lo que pasará en el futuro. No atribuyas a la gente, tu prototipo de persona soñado, porque nunca será así y te decepcionará constantemente".


El comienzo del libro es algo así, y me recuerda a cierta amiga (Mery) rogándome que deje de fantasear con lo que me gustaría que ocurriera, y que viva el momento. Tienen razón, puedo ser feliz por muchas cosas. Que algo vaya mal (mi vida sentimental) no tiene que implicar que mi mundo se hunda, ¿no?


El Yoísmo tiene nueva biblia, y Jorge Bucay es el autor. Los preceptos me exigen ser egoísta: buscar la felicidad en cada momento de mi vida... Qué bonito es este tipo de egoísmo!