Malditas seáis películas de amor.
Puras falacias, mentiras bellacas, argumentos e historias imposibles, personajes inexistentes...
A nadie le pasan esas cosas, no conozco Romeos ni Julietas, ni Loves Stories, ni a nadie que haya tenido Un paseo para recordar. Esas cosas sólo se dan en pantallas de cine, y como mucho en libros. ¡Dejen de engañarnos! No nos digan lo que no es, no nos muestren lo que no existe.
Yo siempre quise algo así. Buscaba en el metro, esperaba en la salida del colegio, deseaba conocer gente nueva... Pero no tuve lo que en las dichosas historias me cuentan.
Esta noche decidí ir al cine. Fui con mi prima Bea, la Santa de Bea. A tres metros sobre el cielo. Es la primera vez que una película supera con creces un libro. No paré un segundo de llorar, aunque de eso tiene parte de culpa mi estado menstrual, que me ablanda demasiado.
Reconozco que siempre me gustaron los chicos como Hache, o Step en el libro. Algo macarrillas, por eso de que tienen su punto. Alguien que consiga desquiciarme y luego volverme loca de amor. Pero claro está, eso sólo existe en libros de Federico Moccia y en la vida de Babi.
Los seres humanos no nos enamoramos en los trenes, ni conocemos a gente maravillosa de formas tan estúpidas.
Me encantaría que fuera así, que fuera sorprendente, que te golpeara el corazón con el puño, que se te anudara el estómago al ver a esa persona. Esa sensación de ser única, de sentirte la última mujer en el mundo para alguien, de ser "la vida" de otra persona.
¿Por qué resulta tan difícil todo?, ¿por qué no es todo tan fácil como en las películas?
¿Cuándo alguien escribirá en una pared por mí?, ¿cuándo me dirán que conmigo están a tres metros sobre el cielo?