Y ese día vuelas del nido. Sales de la protección de las alas de tus padres y te enfrentas a la nevera vacía, a la lavadora sin poner y a la casa llena de pelusas.Cada uno afronta ese cambio como puede (o como le han preparado), pero siempre surgen detalles para los que no estabas del todo lista.
Presumo, o más bien presumía, de ser una persona independiente y capaz de valerme por mí misma. Tras casi tres meses viviendo fuera de mi hogar familiar, me he dado cuenta de lo vulnerable que resulto y de lo mucho que me afecta la distancia y sobre todo, saber que he emprendido un camino diferente, el que me llevará por mi propio sendero.
Cuando vivía en Holanda, apenas había tiempo para pensar en qué harían mis padres o hermana; mucho menos para acordarme del resto de la familia. Quizás eso se debiera a la temporalidad de ese cambio, el saber que en junio yo volvía a Madrid y lo que pasó en Holanda, en Holanda se quedaba.
Esto cambia sustancialmente cuando la salida se produce para empezar una vida independiente (o en pareja, como es mi caso). La vuelta a casa sólo se produce en cumpleaños y vacaciones, pero tu dormitorio habitual ya no será el que se encuentra a la derecha del de tu hermana, ni el cuarto de baño que compartíais volverá a tener colgado tu albornoz.
Es extraño guardar el número fijo de tu "nueva casa" en el móvil y tener que sustituir el contacto de "Casa " por el nombre de "Papás Casa". Sentí como si restara privilegios a mi familia en función de la vida que me espera.
Por supuesto independizarse tiene también muchísimas cosas buenas y sobre todo, experiencias preciosas por estrenar. Sin embargo, en los días tristones o tontorrones, ¡cuánto se echa de menos tumbarte en la cama con tus padres a contarles cómo te van las cosas y cuáles con tus planes de futuro!
Para mí hoy es un día de esos. Seguramente mañana sea mejor y vuelva a ver el vaso medio lleno. Sin embargo, es inevitable al menos un minuto al día, acordarme de mi nido y sentir una punzadita al saber que me faltan las tres personas a las que más quiero en este mundo.