Casi les da un soponcio a mis queridos progenitores cuando comencé la frase. Bueno, no nos mintamos, el soponcio darles, les dio. Y es que, en estos tiempos de crisis, ¿quién me iba a decir a mí que iba a tener mi oportunidad?
Tengo que confesar que tiene escasa relación con mi preparación universitaria, vamos, ninguna; pero un trabajo es un trabajo y al coche hay que seguir echándole gasolina (que por cierto, qué cara está).
A lo que vamos, ¡por fin tengo un sueldo fijo cada mes! Como empleada (no becaria), con mi jornadita de 8 horas, mi horita para comer... Señores, ¡que hasta tengo despacho propio!
Pensaréis que es la pera limonera mi oportunidad. En realidad no, pero trato de automotivarme, porque si no, me queda sólo el desconsuelo y la agónica espera hasta que termine el último semestre, del último año, de la última carrera de mi vida (o eso tengo planeado hasta el momento) y pueda cambiar el rumbo de mi historia.
El trabajo no está del todo mal... conoces gente, conoces otros negocios distintos a los que estás acostumbrada (como el de las clases particulares, el de las tiendas de ropa, compañías de danza, el de las barras de bar, el de profesora de ballet, niñera, becaria...), pero sobre todo aprendes a tratar con gente bien distinta a ti. Por supuesto, esto último es para mí lo más dificil, porque ya sabéis que soy una persona natural, clara y como SM el Rey, muy campechana. Vamos, ¡que detesto el peloteo! Así que, no sé yo lo que tardarán en cansarse de mí, o lo más probable, yo de ellos.
Y después, ¿qué? ¡Oh, amiga mía! Dios dirá si sigues viva en junio (también es algo que me digo para evitar hacer planes con demasiada antelación). Supongo que después, cuando sea una señorita doblemente "lisensiada", tendré que hacer un punto y aparte en mi vida; cerrar un capítulo para abrir otro nuevo. Cambiar de país, de ciudad, de trabajo...
No sé, iré pensando el título del nuevo episodio... "Papá, mamá, voy a tener un hijo".
Venga... de momento posponemos éste. Antes tiene que venir el de: "Tengo el trabajo de mis sueños y soy inexplicablemente feliz".
Besucos.
"Aprendiz de ser feliz".