miércoles, 18 de febrero de 2009

Mis amigos son así...

No son amigos los que sólo te llaman para salir un fin de semana.
No son amigos los que sólo te quieren por el interés.
No son amigos los que se acuerdan de ti cuando necesitan favores.
No son amigos los que te dicen únicamente lo que quieres oír.

Mi entrada de hoy va dedicada a aquellas personas que han hecho que mi vida sea lo que es. En quienes me apoyo cuando necesito ayuda, a quienes llamo cuando me siento triste, quienes me acompañan cuando estoy sola y quienes me recuerdan lo que valgo y lo que merezco.



Los amigos, mis ángeles de la guarda, me levantan cada vez que me caigo (algo muy habitual en mi persona) y me abren los ojos ante lo que no quiero ver. Me recuerdan que soy importante para ellos (que es más que suficiente) y son siempre mi paño de lágrimas.

El punto de vista externo a un problema personal. El confidente. Quien te saca una sonrisa hasta en el día más triste. Son capaces de convertir un detalle (un dibujo) en una muestra fiel del aprecio que te tienen.

Cada día doy gracias a la vida por haberlos puesto en mi camino, porque sé que aunque vi vida dé muchas vueltas, aunque cambie de novio cientos de veces o me vaya a vivir a la Conchinchina, siempre van a estar esperándome con los brazos abiertos.


Este blog va por vosotros, sabéis quienes sois, contad siempre conmigo para lo que necesitéis en la vida y bueno, a pesar de no haber nacido de la misma madre, os quiero a todos como si fuerais mis hermanos.

Gracias por estar a mi lado: Alejandra

lunes, 16 de febrero de 2009

Demasiado duraba...


Ya veía yo que demasiado me estaba durando a mí eso del "novio"... Yo que tanto me he comido la cabeza pensando en lo que sería el año que viene separados y tal... y fíjate tú, que no me ha pasado de los tres meses. Si es lo que tiene, cuando tu alma cándida se enloquece por una persona que al final se acojona y le surgen las dudas y los miedos al compromiso.


El caso es que no me arrepiento de nada de lo que he hecho por esta persona, ni si quiera el hecho de perder la oportunidad de irme a EEUU por seguir una relación a distancia (en las que por cierto, no he creído nunca). Ahora sólo tengo que esperar a que "pase la tormenta" de vernos las caras todos los días. Bueno, no todos, porque ahora me esquiva... Qué triste, con lo adultas que somos ya la mayoría de las chicas y todavía quedan algunos que viven en los dieciseis.


No es que haya pasado del más absoluto enamoramiento al odio, ni mucho menos. De hecho, no sé qué pasaría si me pidiera volver. Aunque, ¡qué leches! estoy harta de que me tomen por el pito de un sereno y se rían siempre de mí. Parece que me ha mirado un tuerto en esto del amor, y mira que le pongo ganas... De momento, ya he aclarado a mis amigas que vuelvo al Yoísmo, que es mi religión autoinventada y en la cual me amparo cuando tengo problemas, en especial sentimentales...


Ya hablaré en otras ocasiones de lo que viene siendo el Yoísmo o el Alejandrismo (tiene dos nombres) y mientras iré siguiendo sus doctrinas mientras levanto cabeza...


A los enamorados: bajaros de la nube porque cuando te tiran de ella, duele mucho más....

domingo, 8 de febrero de 2009

La incertidumbre de la duda

Que el ser humano es social por naturaleza, de sobra es conocido. Yo soy social por mi naturaleza de persona, y me afectan demasiado mis relaciones con los demás, hasta el punto de no dejarme levantar de la cama un día tras un disgusto con alguien.


De relaciones sentimentales no entiendo mucho, quizás sea por mis contínuos fracasos en ese campo; por lo que muchas veces no sé qué esperar o cómo actuar ante determinados comentarios o acciones. Soy muy razonable y medito antes que ponerme a chillar, y sopeso mucho las palabras que uso en una discusión, por miedo a decir cosas que realmente no creo, llevada por la ira.


Y así me encuentro esta mañana de domingo. Cabe destacar que odio los domingos. Ha pasado una semana desde que una persona especial para mí se fue de viaje a otro continente. Por suerte vuelve mañana (y podré resolver entonces la duda y el misterio que me tiene mordido el corazón). No hemos hablado por teléfono por el coste de la llamada, por Internet tampoco coincidimos demasiado, por el uso horario y las diferencias (cuando yo estoy despierta, la otra persona está dormida). Y así me mantengo, en la duda constante de si cuando vuelva, todo habrá acabado... No hay respuesta a sms al móvil ni a comentarios en una página social. Estoy con el miedo en el cuerpo por haber apostado por algo, que quizás termine como el rosario de la aurora...


Me vuelvo a sentir estúpida, porque tengo tendencia a hacer cábalas de lo que puede pasar y obviamente quizás me equivoque y todo sea fruto de la imposible comunicación a distancia... Por otro lado, siempre he tenido "sensaciones" de cuando algo va mal; ese sexto sentido de mujer que me avisa de lo que vaya a pasar, y por desgracia, mi presagio no es del todo bueno... Y no sé qué hacer, qué pensar... Los minutos se vuelven eternos y sigo en la más profunda ignorancia.

Llorar no sirve de nada y es lo que más hago, y me remuevo en mi mente ordenando y desordenando hipótesis. A lo mejor mañana me arrepiento de tanto lamento, o a lo peor tengo que volver a lo que siempre he sido: la idiota que espera algo que nunca llega.