Verano caluroso éste del 2009. No recuerdo un mes de junio más abrasador. Es imposible salir a la calle o intentar ponerse una camisa de manga larga. Admiro a los caballeros que visten el traje de chaqueta y no renuncian a la prenda aunque el sudor rebose por sus sienes; ¡qué saber estar!

Estoy a diez días de hacer 20 años. Qué profunda depresión. Que ya no soy adolescente, que ya ¡soy joven! En breves me veo con el bonobús rojo y careciendo de la tarjeta >27 de CajaMadrid, esa que nos deja el cine considerablemente más barato.
Hacía mucho que no escribía, y la verdad, reconozco que entre la falta de inspiración y la vaguería, podría no haberlo hecho hoy si no fuera porque alguien me aconsejó que continuara narrando mi día a día.
Mi vida sigue más o menos como estaba en marzo, aunque ya he acabado las clases y me dispongo a comenzar a trabajar como becaria (explotada y sin sueldo).
Al final me marcharé a estudiar fuera, pero ni a EEUU, ni a Utrecht. Tras varias peleas con los departamentos de internacional de la Universidad, me iré de septiembre a enero a un pueblo de Holanda que se llama Zwolle y la segunda mitad a Arthus, en Dinamarca.
En casa todo me va bien y con mis amigos... Qué decir de mis grandes alegrías...
Obviamente, en el amor no ha cambiado nada. La simple idea de un novio me acojona, sobre todo después de todo lo que me ha tocado vivir. Quizás ahora esté mucho más reacia a la posibilidad de conocer a nadie, o si lo hago, no me muestro ni la mitad de cariñosa. ¿Es injusto? Pues no sé, quizás sí, o a lo mejor no; me estoy escudando en mi caparazón y no dejo que nadie se cuele. Me gusta sentir que ahora llevo yo el control, que puedo hacer y deshacer a mi antojo porque no me comprometo con nadie. Saber que no hay nada que me ate, ni nada que me imposibilita irme a la otra punta del mundo si quiero. Dependo única y exclusivamente de mis propias decisiones.
Esa sensación de libertad me encanta. Con mi coche, deprisa, cantado en alto la canción que me vuelve loca... Yendo con mis amigas de un lado para otro, sintiéndome deseada y pudiendo coquetear (soy plenamente libre). Maquillándome de veinte formas, probándome mil minifaldas...
Estoy haciéndome mayor, lo sé, lo noto en mi forma de pensar, en mi manera de ver la vida. No quiero crecer por una parte, y por otra, me muero por hacer mi vida completamente independiente.
En diez días hago 20 años y en breves pagaré casi el doble en el bono mensual del transporte.
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