
Llevo unos días planteándome escribir de nuevo en esta pequeña ventanita por la que me asomo al mundo. Falta de tiempo, estrés, muchas actividades, son las razones por las que no lo he hecho.
Sin embargo hoy, 1 de julio, a las 01:18 de la madrugada, me siento delante de mi Mac, abro mi mente, y tecleo todas las ideas que afloran en mi cabeza.
En este día, bueno, a las 08:30 de la mañana, hace 21 años, vine al mundo. Mi madre siempre dice que yo no quería nacer, y por eso estuvo casi 24 horas hasta que yo decidí sacar mi cabecita. Fui un bebé un poco feo, pero porque "fui un parto sufrido"... Sin embargo, para mi familia, yo era preciosa (en especial para mi abuela, que se coló dentro del paritorio para verme la primera). Mi padre, cuando todavía no tenía ni unas horas de vida, ya me contaba cómo era la familia en la que acababa de nacer: "tu mamá es muy guapa", "tus abuelos te adoran", "tienes un montón de tíos que te van a querer mucho"... ¡Me encanta que me cuente cosas de ese día!
Ahora, con los 21, sigo teniendo esa ilusión cada 1 de julio. Me encanta que mis amigas se peleen por ver quién es la primera que me llama, que mis familia me cante un "cumpleaños feliz" tradicional, el llevar unos pastelillos al sitio donde trabaje, el salir a tomar algo con mi gente... No puedo perder la ilusión en el día que vine al mundo.
Cuando me levante a las 7:30, tendré un día de trabajo "normal", comeré en casa deprisa y corriendo, iré al médico, daré clases particulares a Evita, asistiré a un evento con mi madre de tarde-noche y por supuesto, tomaré algo con quien se apunte de noche (que para dormir, ya tendremos el fin de semana). Será un día como otro cualquiera, pero tendré en mente que hoy, hace ya más de dos décadas, fui para mis padres un regalo; y ellos me dieron otro mucho más grande, algo que nunca les podré devolver: la vida.
Gracias a los dos, sois los mejores padres que se puede tener. El orgullo de mi familia.
Sin embargo hoy, 1 de julio, a las 01:18 de la madrugada, me siento delante de mi Mac, abro mi mente, y tecleo todas las ideas que afloran en mi cabeza.
En este día, bueno, a las 08:30 de la mañana, hace 21 años, vine al mundo. Mi madre siempre dice que yo no quería nacer, y por eso estuvo casi 24 horas hasta que yo decidí sacar mi cabecita. Fui un bebé un poco feo, pero porque "fui un parto sufrido"... Sin embargo, para mi familia, yo era preciosa (en especial para mi abuela, que se coló dentro del paritorio para verme la primera). Mi padre, cuando todavía no tenía ni unas horas de vida, ya me contaba cómo era la familia en la que acababa de nacer: "tu mamá es muy guapa", "tus abuelos te adoran", "tienes un montón de tíos que te van a querer mucho"... ¡Me encanta que me cuente cosas de ese día!
Ahora, con los 21, sigo teniendo esa ilusión cada 1 de julio. Me encanta que mis amigas se peleen por ver quién es la primera que me llama, que mis familia me cante un "cumpleaños feliz" tradicional, el llevar unos pastelillos al sitio donde trabaje, el salir a tomar algo con mi gente... No puedo perder la ilusión en el día que vine al mundo.
Cuando me levante a las 7:30, tendré un día de trabajo "normal", comeré en casa deprisa y corriendo, iré al médico, daré clases particulares a Evita, asistiré a un evento con mi madre de tarde-noche y por supuesto, tomaré algo con quien se apunte de noche (que para dormir, ya tendremos el fin de semana). Será un día como otro cualquiera, pero tendré en mente que hoy, hace ya más de dos décadas, fui para mis padres un regalo; y ellos me dieron otro mucho más grande, algo que nunca les podré devolver: la vida.
Gracias a los dos, sois los mejores padres que se puede tener. El orgullo de mi familia.
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