lunes, 19 de enero de 2009

En una balanza...


Desde que en la Universidad nos hablaron de los programas internacionales, sólo he podido pensar en el momento en el podría irme un año a vivir a otro país, aprender a valerme por mí misma, tener esa experiencia... Y ahora me veo incapaz...


Me he enamorado de un chico y por primera vez, ese chico se ha enamorado de mí. Todo ha salido como deben salir las relaciones, y da la casualidad de que es éste el año en el que puedo marcharme. ¿Cómo me voy a ir a EEUU, como tenía pensado, si la sola idea de separarme de este chico me mata?


Tampoco puedo privarme de mi preciado deseo; pero pongo en una balanza: la ciudad de los rascacielos o mi novio. Depende de cada persona la decisión, pero en mi caso es la duda la que me puede del todo.


Juego con las posibilidades. Si me voy a Nueva York: viviré en una ciudad cosmopolita, aprenderé inglés y mi curriculum ganará un peso enorme. Si me quedo en España: me quedo con mi novio, pero me pierdo la vida "sin padres".


La solución la he encontrado en el término medio. Si me quedo en Europa, estoy relativamente cerca de todo, hay vuelos baratos, sigo aprendiendo inglés... Y creo que Ámsterdam es la mejor opción. Además dispongo de la beca Erasmus y me sale más barato, ya que el viaje y la estancia se costean desde mi bolsillo... Una amiga, mi mejor amiga, vendría conmigo. ¡Es sin duda la solución a mis males!


Pero siempre te queda el temor a que todo se fastidie y de repente te des cuenta de que tu vida sería mejor en Nueva York. ¿Renunciar a un sueño por amor es ser tonta? Porque creo que cada día estoy peor...

sábado, 10 de enero de 2009

Nieve y espuma

Grandiosa la nevada que ha colapsado la Capital.


Por un día, las calles de Madrid han cambiado su asfalto gris y su prisa por la blanca nieve; y ya se sabe: "año de nieves, año de bienes".

Preciosa la Plaza de España y la de Oriente, los edificios emblemáticos adornados con el manto del invierno, los niños jugando...


Ante la inesperada ola de frío, lo mejor era compensar con algo de calor. Un baño caliente, con mucha espuma evocando la nieve exterior me pareció el plan perfecto.

A pesar de lo reacia que soy a los baños (por la cantidad de agua que se necesita), me recree en las termas árabes y decidí darme el gusto para relajarme ante tantos exámenes como se aproximan.


Velas, sales y mucha, muchísima espuma que ocultaba una balsa de agua caliente humeante. Música relajante de esa que está tan de moda ahora y una copita de un cóctel de zumo que vi en Internet.

El vapor de agua resbala lentamente por los azulejos y con la misma parsimonia me quito el albornoz. Los cánticos budistas me llenan "el Karma" y abro una pequeña ventana del baño para ver el cielo estrellado. Aunque hace frío fuera, se compensa con la temperatura del baño.

El agua está muy caliente y me cuesta acostumbrar mis pies. Poco a poco me sumerjo entera.


No puedo pensar en nada, vivo el momento y me recreo en las estrellas, la música, la luz de las velas y el olor de las sales.

El baño dura unas dos horas, hasta que el frío del agua me obliga a salir.

Ha sido perfecto, tengo las manos arrugadas y un descanso casi pleno que me permitirá estudiar unas tres horas más.


La nieve de Madrid me inspira...

lunes, 5 de enero de 2009

Vivan los días grises


No me gusta la gente pesimista. Aquellos que van de bohemios, de románticos; los que se visten de negro y aclaman al pasado brillante y magnífico que no volverá.

Tampoco me gustan los hiperoptimistas, los que visten de Ágata Ruíz de la Prada y siempre quieren ver el vaso desbordado.


En la vida tenemos momentos para estar contentos, celebrarlo, bailar y sonreir. Pero también hay otros en los que podemos sentirnos tristes, queremos llorar, nos apetece estar solos o simplemente pasear individualmente absortos en nuestros pensamientos.


Hoy es uno de esos días. No tengo por qué quejarme de nada, vivo muy bien y no me falta qué llevarme a la boca o qué ponerme de traje. Tengo todos aquellos factores para ser feliz y sin embargo no lo soy. Hoy estoy triste y quiero gritar que me apetece estar triste. No quiero ánimos ni preguntas de por qué estoy así. Me apetece escuchar música y que mañana sea otro día. Me apetece abrir un blog y comenzar mi crítica y alabanza del mundo, y revindicar el derecho humano a los días grises.


Mi blog, ¿dónde aprendiste a ser feliz? es la pregunta mágica que cualquiera se ha hecho. Puntualizo: cualquier persona preocupada por su condición de ser humano. Yo quiero decir a los felicitenses cómo soy feliz o qué cosas me hacen serlo, qué cosas me deprimen y al igual, quiero que me aporten sus visiones del mundo.


Welcome to my blog!