sábado, 26 de diciembre de 2009

Azulyverde

De nuevo en España, me doy de bruces con "mi vida", esa rutina que nunca cambia, las actividades que no varían, los olores que persisten, las sensaciones que se repiten. Nada ha cambiado. Mi familia, mis amigos, mi casa, mi ciudad... Todo sigue exactamente igual que como lo dejé (a excepción de los cambios que mi madre libremente y sin consentimiento previo, ha llevado a cabo en mi habitación).

Vuelvo al mundo de Alejandra, ese que está lleno de momentos con las mascotas, de juegos con los niños a los que cuido, de mañanas domingueras perezosas en la cama. Y extraño mi vida de Holanda, aquella a la que parecía que no me acostumbraría.

Vivir sola es un placer, pero un placer mucho mayor cuando realmente no estás tan sola. Lejos de papá y mamá, pero cerca de nuevas amistades, de nuevas personas que te llenan la vida y te hacen sonreír. Yo, la escéptica del amor, la incrédula del sexo masculino, vuelvo a ilusionarme. Sin embargo, no me he ilusionado en fechas navideñas; esto viene de antes, de cuando empezó la aventura erasmusiana, de cuando te conocí a ti, ojitos azulyverdes.


Ahora te echo de menos, pero te echo de menos de verdad. Querría darte un beso, o mil, y quedarme colgada de tu cuello en un eterno abrazo. Despeinarte y jugar a que tú me despeines. Caerme al suelo contigo por la risa de unas cosquillas. Agarrarte de la mano y acariciarte el brazo. Recorrer tu espalda con mis uñas. Tumbarme en mi huequito, ese que está entre tu hombro y tu pecho. Reírnos de tonterías... No sé, cualquier cosa, pero contigo.

Soy feliz y sonrío cuando te pienso. Me despierto y te busco en la cama, solo que aquí la cama es más grande y parece mucho más inmensa ahora que no estás tú en ella. Extraño la forma que tienes de enredarme el cabello, de hacerme caricias en la espalda. Extraño tu voz, tu olor, la forma en que me miras y me llamas "canija"

Quizás lo que vivamos en Holanda sólo sea un sueño, un paréntesis en nuestras monótonas vidas, un momento para ser felices, un descanso para tanto disgusto. Quizás sea eso, un regalo temporal.

Por el contrario, no dejo de ser feliz estando en Madrid. Sonrío cuando pienso en ti, me emociono cuando puedo hablar contigo, lloro de alegría cuando me dejas un mensaje... Y no, no duermo sola, porque tú estás en mi mente toda la noche, en mis sueños, en mi corazón y en mi cama.
 

lunes, 28 de septiembre de 2009

Fantasmas del pasado


Vuelve a ser domingo. Parece que sólo encuentro inspiración en el día más insulso de la semana. No sé si es por la morriña que me entra de estar lejos de mi familia, por la tristeza que me produce el séptimo día o porque mañana es lunes... El caso es que sólo escribo los domingos.

He tenido un fin de semana relajado en cuanto a planes. Para variar, la idea de visitar Ámsterdam el sábado se vino a bajo por las copas del viernes. La resaca se hizo insostenible y la salida de la cama a primera hora,
 imposible.
No siendo suficiente la inexistencia de actividad, acudieron a mí fantasmas del pasado. ¿Qué empeño tienen en volver a la vida recuerdos enterrados?

Ese es el tema del blog de hoy: los ex. El colmo es, que como "tengo pocos", encima, me atacan todos a la vez... Menudo empeño hay en ponerse al día de lo que ocurre en mi vida, en qué tal me va todo, en cómo lo estoy pasando en mi nueva ciudad, en que si he conocido gente... Si es que la bondad, en determinados meses del año, se ceba con los corazones de aquellos que pasaron por nuestra vida.

Lamentablemente, cada día creo menos en esa falsa bondad; sobre todo, en aquella que se preocupa tanto por alguien con quien hace meses, incluso años, que no hablas.

Lo que me sigue intrigando es, ¿qué lleva a un ex a volverse a preocupar por ti? Barajando hipótesis, la nueva soltería es la que tiene más puntos: ahora que ya no estoy con la fantástica chica por la que te dejé o con quien te olvidé, recurro a ti por aquello de que "más vale lo malo conocido, que lo bueno por conocer". Otra de las hipótesis es la necesidad de reafirmarse en tu vida: la búsqueda de autorecordarte que están ahí. Esto se da tras la contemplación de una foto que hace alarde de lo bien que te conservas, la lectura de algún comentario picarón escrito por una red social, vídeos que recuerdan lo "perfectísima" que eras...

Conclusión: todo es posible, menos la verdadera y sincera preocupación por la persona que, en teoría, alguna vez te importó. La preocupación por tu ex.

Solución: demuestra lo que se pierde, sé mucho mejor de lo que siempre has sido, recuérdale por qué se enamoró o le gustaste tanto y ante todo, no caigas bajo y sucumbas a la llamada del fantasma pasado.

domingo, 20 de septiembre de 2009

Holandia


Es extraño, pero desde que llegué a Holanda, no me había quedado un sólo día sola en la habitación, y menos, un sábado por la noche, cuando todo el mundo sale a matar.
Estoy apática y algo triste, dos sensaciones que se me han repetido bastante este año, sobre todo desde que mi última relación se terminara. Es como el domingo por la tarde, la pila de ropa por planchar, el polvo de la estantería, la bombilla que hay que cambiar... Está ahí y tienes que hacerlo, pero no te apetece. 

Así estoy yo, sabiendo que tengo que cambiar bastantes cosas de mi vida. Tengo que levantar por fin la cabeza y empezar a recuperar mi sonrisa, sin dejar nunca que nada me perturbe. No quiero más preocupaciones ni quebraderos de cabeza absurdos. Me cansé de seguir a los demás, de complacer al mundo y procurar agradar siempre.

En realidad, desde que llegué, me siento independiente, libre, exenta de explicaciones... y me encanta. Eso de comprar lo que quiera, de cenar cuando me plazca, de tener mi conciencia e ir a clase (aún sabiendo, que no va a haber nadie que me pregunte por qué no acudí).

Vuelvo a las andadas, a quedarme en casa, a no quitarme el pijama, a esconderme
 detrás de la pantalla de mi ordenador. Vuelvo a huir del mundo con las películas on line, con las
 series de televisión, con revistas de moda, con mi i-Pod... y ahora, recurro a mi bicicleta para escapar, para desaparecer, para pensar...

En Holanda, los días de lluvia son muy habituales. Ese clima continental que tanto te llama a quedarte en casa. Las amistades acompañan. Es mejor plan quedarte a beber cerveza en tu habitación que salir al frío nocturno de este país. ¿Me estoy volviendo vaga?

Espero poder volver a lo que era antes: la chica simpática, siempre sonriente, enamoradiza y, lo que nunca he sido: correspondida.

sábado, 20 de junio de 2009

Felices años Veinte

Verano caluroso éste del 2009. No recuerdo un mes de junio más abrasador. Es imposible salir a la calle o intentar ponerse una camisa de manga larga. Admiro a los caballeros que visten el traje de chaqueta y no renuncian a la prenda aunque el sudor rebose por sus sienes; ¡qué saber estar!


Estoy a diez días de hacer 20 años. Qué profunda depresión. Que ya no soy adolescente, que ya ¡soy joven! En breves me veo con el bonobús rojo y careciendo de la tarjeta >27 de CajaMadrid, esa que nos deja el cine considerablemente más barato.


Hacía mucho que no escribía, y la verdad, reconozco que entre la falta de inspiración y la vaguería, podría no haberlo hecho hoy si no fuera porque alguien me aconsejó que continuara narrando mi día a día.

Mi vida sigue más o menos como estaba en marzo, aunque ya he acabado las clases y me dispongo a comenzar a trabajar como becaria (explotada y sin sueldo).

Al final me marcharé a estudiar fuera, pero ni a EEUU, ni a Utrecht. Tras varias peleas con los departamentos de internacional de la Universidad, me iré de septiembre a enero a un pueblo de Holanda que se llama Zwolle y la segunda mitad a Arthus, en Dinamarca.

En casa todo me va bien y con mis amigos... Qué decir de mis grandes alegrías...


Obviamente, en el amor no ha cambiado nada. La simple idea de un novio me acojona, sobre todo después de todo lo que me ha tocado vivir. Quizás ahora esté mucho más reacia a la posibilidad de conocer a nadie, o si lo hago, no me muestro ni la mitad de cariñosa. ¿Es injusto? Pues no sé, quizás sí, o a lo mejor no; me estoy escudando en mi caparazón y no dejo que nadie se cuele. Me gusta sentir que ahora llevo yo el control, que puedo hacer y deshacer a mi antojo porque no me comprometo con nadie. Saber que no hay nada que me ate, ni nada que me imposibilita irme a la otra punta del mundo si quiero. Dependo única y exclusivamente de mis propias decisiones.


Esa sensación de libertad me encanta. Con mi coche, deprisa, cantado en alto la canción que me vuelve loca... Yendo con mis amigas de un lado para otro, sintiéndome deseada y pudiendo coquetear (soy plenamente libre). Maquillándome de veinte formas, probándome mil minifaldas...


Estoy haciéndome mayor, lo sé, lo noto en mi forma de pensar, en mi manera de ver la vida. No quiero crecer por una parte, y por otra, me muero por hacer mi vida completamente independiente.

En diez días hago 20 años y en breves pagaré casi el doble en el bono mensual del transporte.

martes, 17 de marzo de 2009

La vida sigue igual...

Uff el tiempo que hace que no escribo, que no me desahogo, que no cuento al mundo cómo me va la vida... Cambios, muchos cambios; o al menos cambios lo suficientemente relevantes para sacarme de la rutina y hacerme sonreir.


  • Una beca: a Holanda, Utrecht concretamente. Desde septiembre hasta junio del año siguiente. Espero que sea motivo para cambiar de aires, renovarme, crecer como persona y madurar un poco más. Ya es fijo, casi tengo los billetes... Será bonito retransmitir desde allí.

  • Una matrícula de Honor: que queda genial en el expediente, ahorra a mis padres una asignatura el año que viene y me anima a seguir "hincando codos".

  • Una posible boda: la de mis tíos favoritos. Parece que se deciden, aunque no me acaban de dar la alegría... Temen decepcionar a parte de la familia a la que no les apetece invitar. Y digo yo, si su boda es suya, ¿por qué no hacer lo que quieran y ser felices?

Ha sido mi tía, la de la posible boda, la que me ha recomendado un libro: "Cuenta conmigo" de Jorge Bucay. Increíble lo que anima. Parece que cuente la historia de mi vida. Me está sirviendo para replantearme muchos aspectos del día a día; porque a pesar de lo que se piense, las personas pueden cambiar y evolucionar.


"Demián, deja de buscar la quinta pata al gato. Tienes todo para ser feliz y sigues empeñándote en ir más allá. Disfruta de tu vida, vívela intensamente y deja de obsesionarte por lo que pasará en el futuro. No atribuyas a la gente, tu prototipo de persona soñado, porque nunca será así y te decepcionará constantemente".


El comienzo del libro es algo así, y me recuerda a cierta amiga (Mery) rogándome que deje de fantasear con lo que me gustaría que ocurriera, y que viva el momento. Tienen razón, puedo ser feliz por muchas cosas. Que algo vaya mal (mi vida sentimental) no tiene que implicar que mi mundo se hunda, ¿no?


El Yoísmo tiene nueva biblia, y Jorge Bucay es el autor. Los preceptos me exigen ser egoísta: buscar la felicidad en cada momento de mi vida... Qué bonito es este tipo de egoísmo!

miércoles, 18 de febrero de 2009

Mis amigos son así...

No son amigos los que sólo te llaman para salir un fin de semana.
No son amigos los que sólo te quieren por el interés.
No son amigos los que se acuerdan de ti cuando necesitan favores.
No son amigos los que te dicen únicamente lo que quieres oír.

Mi entrada de hoy va dedicada a aquellas personas que han hecho que mi vida sea lo que es. En quienes me apoyo cuando necesito ayuda, a quienes llamo cuando me siento triste, quienes me acompañan cuando estoy sola y quienes me recuerdan lo que valgo y lo que merezco.



Los amigos, mis ángeles de la guarda, me levantan cada vez que me caigo (algo muy habitual en mi persona) y me abren los ojos ante lo que no quiero ver. Me recuerdan que soy importante para ellos (que es más que suficiente) y son siempre mi paño de lágrimas.

El punto de vista externo a un problema personal. El confidente. Quien te saca una sonrisa hasta en el día más triste. Son capaces de convertir un detalle (un dibujo) en una muestra fiel del aprecio que te tienen.

Cada día doy gracias a la vida por haberlos puesto en mi camino, porque sé que aunque vi vida dé muchas vueltas, aunque cambie de novio cientos de veces o me vaya a vivir a la Conchinchina, siempre van a estar esperándome con los brazos abiertos.


Este blog va por vosotros, sabéis quienes sois, contad siempre conmigo para lo que necesitéis en la vida y bueno, a pesar de no haber nacido de la misma madre, os quiero a todos como si fuerais mis hermanos.

Gracias por estar a mi lado: Alejandra

lunes, 16 de febrero de 2009

Demasiado duraba...


Ya veía yo que demasiado me estaba durando a mí eso del "novio"... Yo que tanto me he comido la cabeza pensando en lo que sería el año que viene separados y tal... y fíjate tú, que no me ha pasado de los tres meses. Si es lo que tiene, cuando tu alma cándida se enloquece por una persona que al final se acojona y le surgen las dudas y los miedos al compromiso.


El caso es que no me arrepiento de nada de lo que he hecho por esta persona, ni si quiera el hecho de perder la oportunidad de irme a EEUU por seguir una relación a distancia (en las que por cierto, no he creído nunca). Ahora sólo tengo que esperar a que "pase la tormenta" de vernos las caras todos los días. Bueno, no todos, porque ahora me esquiva... Qué triste, con lo adultas que somos ya la mayoría de las chicas y todavía quedan algunos que viven en los dieciseis.


No es que haya pasado del más absoluto enamoramiento al odio, ni mucho menos. De hecho, no sé qué pasaría si me pidiera volver. Aunque, ¡qué leches! estoy harta de que me tomen por el pito de un sereno y se rían siempre de mí. Parece que me ha mirado un tuerto en esto del amor, y mira que le pongo ganas... De momento, ya he aclarado a mis amigas que vuelvo al Yoísmo, que es mi religión autoinventada y en la cual me amparo cuando tengo problemas, en especial sentimentales...


Ya hablaré en otras ocasiones de lo que viene siendo el Yoísmo o el Alejandrismo (tiene dos nombres) y mientras iré siguiendo sus doctrinas mientras levanto cabeza...


A los enamorados: bajaros de la nube porque cuando te tiran de ella, duele mucho más....

domingo, 8 de febrero de 2009

La incertidumbre de la duda

Que el ser humano es social por naturaleza, de sobra es conocido. Yo soy social por mi naturaleza de persona, y me afectan demasiado mis relaciones con los demás, hasta el punto de no dejarme levantar de la cama un día tras un disgusto con alguien.


De relaciones sentimentales no entiendo mucho, quizás sea por mis contínuos fracasos en ese campo; por lo que muchas veces no sé qué esperar o cómo actuar ante determinados comentarios o acciones. Soy muy razonable y medito antes que ponerme a chillar, y sopeso mucho las palabras que uso en una discusión, por miedo a decir cosas que realmente no creo, llevada por la ira.


Y así me encuentro esta mañana de domingo. Cabe destacar que odio los domingos. Ha pasado una semana desde que una persona especial para mí se fue de viaje a otro continente. Por suerte vuelve mañana (y podré resolver entonces la duda y el misterio que me tiene mordido el corazón). No hemos hablado por teléfono por el coste de la llamada, por Internet tampoco coincidimos demasiado, por el uso horario y las diferencias (cuando yo estoy despierta, la otra persona está dormida). Y así me mantengo, en la duda constante de si cuando vuelva, todo habrá acabado... No hay respuesta a sms al móvil ni a comentarios en una página social. Estoy con el miedo en el cuerpo por haber apostado por algo, que quizás termine como el rosario de la aurora...


Me vuelvo a sentir estúpida, porque tengo tendencia a hacer cábalas de lo que puede pasar y obviamente quizás me equivoque y todo sea fruto de la imposible comunicación a distancia... Por otro lado, siempre he tenido "sensaciones" de cuando algo va mal; ese sexto sentido de mujer que me avisa de lo que vaya a pasar, y por desgracia, mi presagio no es del todo bueno... Y no sé qué hacer, qué pensar... Los minutos se vuelven eternos y sigo en la más profunda ignorancia.

Llorar no sirve de nada y es lo que más hago, y me remuevo en mi mente ordenando y desordenando hipótesis. A lo mejor mañana me arrepiento de tanto lamento, o a lo peor tengo que volver a lo que siempre he sido: la idiota que espera algo que nunca llega.

lunes, 19 de enero de 2009

En una balanza...


Desde que en la Universidad nos hablaron de los programas internacionales, sólo he podido pensar en el momento en el podría irme un año a vivir a otro país, aprender a valerme por mí misma, tener esa experiencia... Y ahora me veo incapaz...


Me he enamorado de un chico y por primera vez, ese chico se ha enamorado de mí. Todo ha salido como deben salir las relaciones, y da la casualidad de que es éste el año en el que puedo marcharme. ¿Cómo me voy a ir a EEUU, como tenía pensado, si la sola idea de separarme de este chico me mata?


Tampoco puedo privarme de mi preciado deseo; pero pongo en una balanza: la ciudad de los rascacielos o mi novio. Depende de cada persona la decisión, pero en mi caso es la duda la que me puede del todo.


Juego con las posibilidades. Si me voy a Nueva York: viviré en una ciudad cosmopolita, aprenderé inglés y mi curriculum ganará un peso enorme. Si me quedo en España: me quedo con mi novio, pero me pierdo la vida "sin padres".


La solución la he encontrado en el término medio. Si me quedo en Europa, estoy relativamente cerca de todo, hay vuelos baratos, sigo aprendiendo inglés... Y creo que Ámsterdam es la mejor opción. Además dispongo de la beca Erasmus y me sale más barato, ya que el viaje y la estancia se costean desde mi bolsillo... Una amiga, mi mejor amiga, vendría conmigo. ¡Es sin duda la solución a mis males!


Pero siempre te queda el temor a que todo se fastidie y de repente te des cuenta de que tu vida sería mejor en Nueva York. ¿Renunciar a un sueño por amor es ser tonta? Porque creo que cada día estoy peor...

sábado, 10 de enero de 2009

Nieve y espuma

Grandiosa la nevada que ha colapsado la Capital.


Por un día, las calles de Madrid han cambiado su asfalto gris y su prisa por la blanca nieve; y ya se sabe: "año de nieves, año de bienes".

Preciosa la Plaza de España y la de Oriente, los edificios emblemáticos adornados con el manto del invierno, los niños jugando...


Ante la inesperada ola de frío, lo mejor era compensar con algo de calor. Un baño caliente, con mucha espuma evocando la nieve exterior me pareció el plan perfecto.

A pesar de lo reacia que soy a los baños (por la cantidad de agua que se necesita), me recree en las termas árabes y decidí darme el gusto para relajarme ante tantos exámenes como se aproximan.


Velas, sales y mucha, muchísima espuma que ocultaba una balsa de agua caliente humeante. Música relajante de esa que está tan de moda ahora y una copita de un cóctel de zumo que vi en Internet.

El vapor de agua resbala lentamente por los azulejos y con la misma parsimonia me quito el albornoz. Los cánticos budistas me llenan "el Karma" y abro una pequeña ventana del baño para ver el cielo estrellado. Aunque hace frío fuera, se compensa con la temperatura del baño.

El agua está muy caliente y me cuesta acostumbrar mis pies. Poco a poco me sumerjo entera.


No puedo pensar en nada, vivo el momento y me recreo en las estrellas, la música, la luz de las velas y el olor de las sales.

El baño dura unas dos horas, hasta que el frío del agua me obliga a salir.

Ha sido perfecto, tengo las manos arrugadas y un descanso casi pleno que me permitirá estudiar unas tres horas más.


La nieve de Madrid me inspira...

lunes, 5 de enero de 2009

Vivan los días grises


No me gusta la gente pesimista. Aquellos que van de bohemios, de románticos; los que se visten de negro y aclaman al pasado brillante y magnífico que no volverá.

Tampoco me gustan los hiperoptimistas, los que visten de Ágata Ruíz de la Prada y siempre quieren ver el vaso desbordado.


En la vida tenemos momentos para estar contentos, celebrarlo, bailar y sonreir. Pero también hay otros en los que podemos sentirnos tristes, queremos llorar, nos apetece estar solos o simplemente pasear individualmente absortos en nuestros pensamientos.


Hoy es uno de esos días. No tengo por qué quejarme de nada, vivo muy bien y no me falta qué llevarme a la boca o qué ponerme de traje. Tengo todos aquellos factores para ser feliz y sin embargo no lo soy. Hoy estoy triste y quiero gritar que me apetece estar triste. No quiero ánimos ni preguntas de por qué estoy así. Me apetece escuchar música y que mañana sea otro día. Me apetece abrir un blog y comenzar mi crítica y alabanza del mundo, y revindicar el derecho humano a los días grises.


Mi blog, ¿dónde aprendiste a ser feliz? es la pregunta mágica que cualquiera se ha hecho. Puntualizo: cualquier persona preocupada por su condición de ser humano. Yo quiero decir a los felicitenses cómo soy feliz o qué cosas me hacen serlo, qué cosas me deprimen y al igual, quiero que me aporten sus visiones del mundo.


Welcome to my blog!